Niku Mesu R30: Nikuyoku ni Ochita Mesu-tachi The Animation
Naoki Teshirogi había vivido aislado durante más de diez años tras la separación de sus padres y las luchas internas del clan familiar. Ahora, a punto de cumplir treinta años, su padre le envió una doncella leal y le reveló la condición final: si lograba mantener su pureza intacta hasta ese día, heredaría el control absoluto de la familia. Naoki se aferró a esa promesa con disciplina férrea, rechazando cualquier distracción.
Sin embargo, las mujeres a su alrededor no pensaban lo mismo.
Yuriko, su madrastra de curvas generosas y mirada experta, fue la primera en acercarse. Una tarde calurosa, entró en su habitación con una bata ligera que apenas cubría su cuerpo maduro. “Naoki, has estado tan solo… Déjame ayudarte a relajarte”, murmuró mientras se sentaba a su lado. Sus manos suaves recorrieron el pecho del joven, bajando lentamente hasta acariciar la creciente dureza entre sus piernas. Naoki intentó apartarse, pero el calor de aquellos dedos hábiles envolviendo su miembro erecto lo hizo dudar. Yuriko se inclinó, sus pechos pesados rozando contra él, y comenzó a mover la mano con ritmo lento y firme, sintiendo cómo palpitaba bajo su palma. “Siente lo bien que te cuido”, susurró, acelerando el movimiento hasta que Naoki jadeaba, luchando por no ceder.




📄 Información del Contenido:
📌 Título: Niku Mesu R30: Nikuyoku ni Ochita Mesu-tachi The Animation
✍️ Título en japonés: 肉牝R30 ~肉欲に堕ちた牝たち~ THE ANIMATION
🎓 Estudio: Office TakeOut
📅 Estreno: 31 de Octubre 2014
🏷️ Categoría: Hentai
🚫 Censura: Sí
💬 Subtítulos: Español
⏳ Duración: 29 minutos
💾 Tamaño: 220 mbs
📁 Formato: MP4
📤 Uploader: Bunnygirl
🔐 Contraseña: colitahentai
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Esa misma noche, Suzuka, su hermanastra menor, apareció en el pasillo con un camisón corto y transparente. Sus ojos brillaban con deseo prohibido. “Hermano… yo también quiero que te quedes, pero no así. Déjame mostrarte lo que te perderías”. Lo empujó suavemente contra la pared y se arrodilló. Sus labios cálidos y húmedos rodearon la punta de su virilidad, deslizándose hacia abajo con lentitud deliberada, chupando y lamiendo con hambre. Naoki apretó los puños mientras la boca de Suzuka subía y bajaba, la lengua girando alrededor del tronco, succionando con fuerza creciente. El placer era abrumador; su saliva resbalaba por la longitud, y cada gemido vibraba contra él. Él la tomó del cabello, resistiendo el impulso de empujar más profundo, mientras ella lo devoraba con devoción, tragando hasta el fondo.
Aya, una amiga cercana de la familia, se unió al asedio días después. Durante una cena privada, se sentó frente a él y, bajo la mesa, deslizó un pie descalzo entre sus piernas, frotando la planta contra la erección que ya tensaba sus pantalones. Más tarde, en la sala de estar, lo llevó al sofá y se subió sobre sus muslos. Aya levantó su falda, revelando que no llevaba nada debajo, y guió el miembro rígido hacia su entrada caliente y resbaladiza. Se hundió lentamente, centímetro a centímetro, dejando escapar un gemido largo mientras sus paredes internas lo apretaban con fuerza. Comenzó a moverse arriba y abajo, sus caderas girando en círculos, sus pechos rebotando con cada descenso. “Mírame… siente cómo te envuelvo”, jadeaba, acelerando el ritmo hasta que el sonido húmedo de sus cuerpos chocando llenaba la habitación. Naoki clavaba los dedos en sus caderas, empujando hacia arriba para penetrarla más profundo, perdido en el calor apretado que lo succionaba.
Miki, la doncella enviada por su padre, intentaba protegerlo, pero incluso ella terminaba involucrada cuando las tentaciones se volvían insoportables. Una noche, mientras Yuriko y Suzuka lo rodeaban en la cama, Miki entró y, en lugar de detenerlas, se unió. Las tres mujeres lo cubrieron de besos y caricias. Yuriko se sentó sobre su rostro, presionando su intimidad húmeda y caliente contra su boca para que la lamiera con ansia. Suzuka cabalgaba sobre su miembro con movimientos salvajes, subiendo y bajando mientras sus fluidos resbalaban por sus muslos. Aya y Miki besaban su pecho y cuello, frotándose contra él. Naoki, abrumado, penetraba a Suzuka con embestidas fuertes, sintiendo cómo su interior se contraía alrededor de él en oleadas de placer. Cambiaron posiciones constantemente: una boca succionándolo mientras otra se sentaba sobre su cara, gemidos y sonidos húmedos mezclándose en una sinfonía de lujuria.
El joven luchaba día tras día, probando su voluntad contra cuerpos suaves, bocas ávidas y aperturas calientes que lo invitaban a rendirse. Cada encuentro lo dejaba más cerca del límite, con el placer acumulándose hasta el punto de la explosión. ¿Lograría resistir hasta su cumpleaños y reclamar su herencia, o terminaría cayendo en el deseo carnal que lo rodeaba por completo?
Las mujeres del clan habían despertado, y su hambre solo crecía. Naoki sabía que cada caricia, cada penetración profunda y cada orgasmo compartido ponía en riesgo su futuro. Pero el calor de esos cuerpos entregados era una prueba que amenazaba con romperlo.




