Gaki ni Modotte Yarinaoshi!!!
En un pequeño barrio residencial, un hombre adulto llamado Boku había pasado años atrapado en recuerdos dolorosos. Las mujeres de su infancia lo habían tratado con desprecio, dejando heridas que le impedían avanzar. Un día, recibió la invitación a la boda de Kasumi, su antiguo amor de la niñez, ahora felizmente casada. Al ver cómo todos a su alrededor habían construido vidas plenas mientras él se quedaba atrás, un deseo profundo surgió en su interior: volver atrás y hacerlo todo diferente.
De pronto, el mundo se distorsionó. Boku despertó en el cuerpo de su yo preadolescente, con la mente y la experiencia de un adulto. El barrio era el mismo, pero ahora él tenía el control. Lo primero que hizo fue salir a la calle, donde se encontró con Sera Narumiya, su vecina de antaño, una chica de cabello oscuro y figura ya desarrollada para su edad, conocida por haberlo molestado constantemente en el pasado. Ella lo miró con esa misma sonrisa burlona de siempre, pero esta vez él no retrocedió.
— ¿Qué miras, perdedor? —dijo ella con tono altivo.
Boku sonrió por dentro. La tomó del brazo y la llevó hacia el jardín trasero de su casa, un lugar apartado donde nadie los vería. Sin decir mucho, la empujó suavemente contra la pared de madera. Sus manos adultas en un cuerpo joven exploraron con decisión. Le levantó la falda del uniforme escolar y deslizó los dedos por la piel suave de sus muslos, sintiendo cómo ella se tensaba al principio, sorprendida por la fuerza inesperada.
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📄 Información del Contenido:
📌 Título: Gaki ni Modotte Yarinaoshi!!!
🎓 Autores: Koto, Nise Kurosaki
👪 Grupo: Maron Maron
🏷️ Categoría: CG
🚫 Censura: Sí
💬 Idioma: Español
⏳ Páginas: 565
💾 Tamaño: 591 mbs
📁 Formato: jpg
🎨 Color: Full Color
📤 Uploader: Bunnygirl
🔐 Contraseña: colitahentai
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Sera intentó protestar, pero él la besó con intensidad, introduciendo la lengua en su boca mientras sus dedos encontraban el calor húmedo entre sus piernas. La acarició con movimientos circulares lentos al principio, luego más firmes, hasta que las rodillas de la chica temblaron y un gemido escapó de sus labios. Él se arrodilló frente a ella, separando sus muslos con las manos y acercando la boca a su intimidad. La lamió con dedicación, saboreando cada pliegue, succionando suavemente el punto más sensible mientras introducía un dedo dentro de ella, moviéndolo en ritmo constante. Sera jadeaba, sus manos se aferraban al cabello de él, el cuerpo traicionándola con oleadas de placer que nunca había imaginado.
Cuando estuvo lo suficientemente mojada y temblorosa, Boku se levantó, bajó sus pantalones cortos y presionó su miembro endurecido contra la entrada resbaladiza. Empujó lentamente al comienzo, sintiendo cómo las paredes internas de Sera lo envolvían con calidez apretada. Ella soltó un grito ahogado, pero pronto sus caderas comenzaron a moverse al encuentro de las de él. Boku la penetraba con embestidas profundas y controladas, sujetándola por las caderas, disfrutando cada sensación mientras el sudor perlaba sus frentes.
No satisfecho con una sola posición, la giró para que quedara de espaldas contra la pared. Levantó una de sus piernas y entró de nuevo desde ese ángulo, empujando con más fuerza, el sonido de sus cuerpos chocando llenaba el aire. Sera gemía sin control, su interior contrayéndose alrededor de él en espasmos de éxtasis. Boku aceleró el ritmo, sintiendo cómo el placer se acumulaba en su interior hasta que, con un gruñido bajo, liberó su semilla caliente dentro de ella, llenándola por completo mientras ambos temblaban.
Pero la historia no terminaba ahí. Días después, la madre de Sera, una mujer madura de curvas generosas y actitud dominante, notó el cambio en su hija. Intrigada y algo celosa, confrontó a Boku en su propia casa cuando los padres no estaban. Él, con la misma confianza adulta, la invitó a pasar. La madre, con su cabello largo y figura voluptuosa, lo miró con superioridad al principio.
— ¿Qué crees que estás haciendo con mi hija? —preguntó.
Boku no respondió con palabras. La tomó por la cintura y la besó con la misma pasión. Ella resistió al inicio, pero pronto sus manos traicioneras comenzaron a recorrer el pecho del chico. Él la llevó al sofá, la sentó y se arrodilló entre sus piernas abiertas. Le subió la falda y hundió la cara entre sus muslos maduros, lamiendo con hambre el centro de su feminidad, introduciendo la lengua profundamente mientras sus dedos masajeaban los labios hinchados. La madre gemía alto, arqueando la espalda, sus pechos subiendo y bajando con cada respiración agitada.
Cuando estuvo lista, Boku se colocó sobre ella en el sofá, penetrándola en un movimiento fluido. Sus caderas chocaban con fuerza, el sofá crujía bajo ellos. Cambió de ritmo, saliendo casi por completo solo para hundirse de nuevo hasta el fondo, una y otra vez. La mujer lo rodeó con las piernas, clavando las uñas en su espalda, suplicando más con gemidos entrecortados. Boku la tomó con intensidad, sintiendo cómo su interior se contraía en orgasmos sucesivos hasta que él también alcanzó el clímax, derramándose dentro de ella con pulsos calientes.
Las semanas siguientes fueron un torbellino de encuentros secretos. Boku visitaba a Sera y a su madre por separado y a veces juntas. En una ocasión, las tuvo a ambas en la habitación de la chica. Mientras penetraba a Sera desde atrás, de pie junto a la cama, la madre se arrodillaba frente a ellas, lamiendo el punto de unión de sus cuerpos y chupando los pezones de su hija. Luego intercambiaron lugares: Boku se recostó y dejó que la madre se sentara sobre él, moviéndose arriba y abajo con movimientos ondulantes de sus caderas amplias, mientras Sera se colocaba sobre su rostro para que él la devorara con la boca.
Los cuerpos se entrelazaban en sudor y fluidos, gemidos llenando el aire. Boku alternaba entre ellas, penetrando una mientras la otra lo besaba o lamía su piel. En momentos de máxima intensidad, las tenía una al lado de la otra sobre la cama, entrando y saliendo alternadamente de sus entradas empapadas, hasta que ambas llegaban al límite casi al mismo tiempo, contrayéndose alrededor de él y provocando su propia liberación explosiva.
Kasumi, la antigua crush, también apareció en su nueva vida. Un día la encontró sola en el parque del barrio. Con la misma determinación, la llevó a un rincón oculto y repitió el patrón: besos profundos, caricias expertas, y finalmente la unión de sus cuerpos contra un árbol, con las piernas de ella rodeando su cintura mientras él empujaba hacia arriba, llenándola de placer y de su esencia.
Cada encuentro era una reivindicación. Boku usaba su conocimiento adulto para llevar a las mujeres al éxtasis una y otra vez, explorando posiciones variadas: a veces sentados uno frente al otro con las piernas entrelazadas, moviéndose en círculos lentos y profundos; otras, de lado en la cama, con una pierna levantada para un ángulo más íntimo y penetrante. Siempre terminaban exhaustos, cubiertos de sudor, con los cuerpos temblando por las olas de placer compartido.
En esta segunda oportunidad, Boku no solo corregía el pasado, sino que lo transformaba en un paraíso de sensaciones prohibidas y liberadoras. Las noches se llenaban de susurros, gemidos y el sonido húmedo de la carne encontrándose. Y él, por fin, se sentía vivo, dueño de su destino y del deseo de aquellas que alguna vez lo habían subestimado.




