Iyagaru Jumai ni chudashi made ato 15 byoyamete
La historia comienza con la mayor de las hermanas, Airi, una belleza de cabello largo y mirada fría que siempre ha tratado a su hermano menor con desprecio. Esa noche, él la encuentra dormida en el sofá después de una fiesta, el vestido subido hasta la cintura y las bragas a la vista. Incapaz de contener el deseo que lleva años acumulando, se arrodilla entre sus piernas abiertas y comienza a lamerla despacio, saboreando cada pliegue húmedo mientras ella se remueve en sueños.







📄 Información del Contenido:
📌 Título: Iyagaru Jumai ni chudashi made ato 15 byoyamete
🎓 Estudio: Kusuriyubi
📅 Estreno: 2025
🏷️ Categoría: 3D
🚫 Censura: Sí
⏳ Duración: 12 minutos
💾 Tamaño: 166 mbs
📁 Formato: MP4
📤 Uploader: Bunnygirl
🔐 Contraseña: colitahentai
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Quince segundos. Ese es el límite que él mismo se impone: solo quince segundos más antes de parar. Pero cuando ella gime bajito y sus caderas se alzan por instinto, él pierde la cuenta. La lengua se hunde más profundo, chupa con fuerza, succiona hasta que el cuerpo de Airi se tensa y un chorro caliente le empapa la cara. Ella despierta en ese preciso instante, los ojos abiertos de golpe, la respiración agitada, pero en lugar de gritar se queda quieta, temblando, mientras él sigue lamiendo los restos de su orgasmo.
Airi intenta apartarlo con manos débiles, la voz rota: «Para… solo quince segundos más, dijiste…». Él no escucha. Le baja las bragas del todo, abre sus muslos temblorosos y empuja dentro de una sola estocada profunda. Ella ahoga un grito contra el antebrazo, las uñas clavándose en su espalda mientras él la embiste sin piedad, cada golpe más fuerte que el anterior, el sofá crujiendo bajo sus cuerpos sudorosos.
Los siguientes minutos son puro frenesí: Airi pasa de resistirse a aferrarse a él, piernas enroscadas en su cintura, pidiéndole en susurros rotos que no pare nunca. Él la pone boca abajo, la penetra desde atrás con tanta fuerza que sus rodillas resbalan por el cuero, luego la gira de nuevo para verla a la cara mientras se vacía dentro, llenándola hasta que el semen caliente le chorrea por los muslos.
Al final, exhaustos, ella apoya la frente en su hombro y murmura con voz ronca: «La próxima vez… no cuentes los segundos».




