Marika-chan no Koukando wa Bukkowareteiru
Kanata siempre había sentido un cariño profundo por Marika, su amiga de la infancia. Ella era radiante, popular entre todos, con una sonrisa que iluminaba cualquier lugar, mientras él se mantenía en las sombras, invisible para el mundo romántico. Confesarle sus sentimientos parecía una utopía inalcanzable. Una noche, al ver una estrella fugaz cruzar el cielo, murmuró con desesperación: “Ojalá pudiera entender de verdad lo que sienten las chicas por mí, como en esos juegos donde todo se mide y se conquista”. Al despertar, el milagro ocurrió.
Sobre la cabeza de cada chica flotaba un medidor numérico, como en un simulador de citas. Los valores variaban: algunos positivos y altos, otros mediocres. Pero cuando miró a Marika, el contador se había quebrado por completo. El número descendía más allá de lo imaginable, sumergiéndose en cifras negativas infinitas, como si hubiera caído al abismo mismo. Su afecto hacia él parecía inexistente, o peor, profundamente opuesto. Sin embargo, al encontrarse ese mismo día, ella lo recibió con la misma calidez de siempre: le ajustó el cuello de la camisa con delicadeza, le ofreció un dulce de su lonchera y le preguntó con genuina preocupación si había dormido bien. La contradicción lo volvía loco.





📄 Información del Contenido:
📌 Título: Marika-chan no Koukando wa Bukkowarete Iru
✍️ Títulos alternativos: Marika’s Love Meter Malfunction, 茉莉花ちゃんの好感度はぶっ壊れている
🎓 Estudio: Studio LEO
📅 Estreno: 06 de abril del 2026
🏷️ Categoría: Hentai
🚫 Censura: No
💬 Subtítulos: Español
⏳ Duración: 06 minutos por capítulo
💾 Tamaño: 257 mbs
📁 Formato: MP4
📤 Uploader: Bunnygirl
🔐 Contraseña: colitahentai
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Decidido a descifrar el enigma, Kanata comenzó a acercarse más. En la biblioteca después de clases, sus manos se rozaron al alcanzar el mismo libro. Marika no se apartó; al contrario, su respiración se aceleró ligeramente. Pronto, los encuentros se volvieron más íntimos. Una tarde lluviosa, solos en el salón vacío, ella se inclinó hacia él hasta que sus labios se encontraron en un beso lento y exploratorio. Las lenguas danzaron con urgencia contenida, mientras las manos de Kanata recorrían la curva de su espalda hasta llegar a la cintura estrecha.
El deseo creció sin control. Marika lo guió hasta sentarse en una silla, subiéndose a horcajadas sobre sus piernas. Sus caderas comenzaron a moverse en círculos suaves pero firmes, frotándose contra la dureza que crecía bajo la tela. Ella jadeaba contra su cuello, mordisqueando la piel sensible mientras sus dedos desabrochaban la blusa propia, dejando al descubierto la piel suave y los pezones endurecidos por la excitación. Kanata los tomó entre sus labios, succionando con avidez, alternando entre uno y otro mientras ella arqueaba la espalda y gemía bajito.
Pronto, la ropa sobrante desapareció. Marika se levantó solo lo suficiente para bajarse la falda y la ropa interior, revelando la humedad brillante entre sus muslos. Se posicionó de nuevo, descendiendo lentamente sobre él, envolviéndolo centímetro a centímetro en su calor apretado y resbaladizo. Ambos soltaron un suspiro simultáneo cuando quedó completamente dentro. Ella comenzó a subir y bajar con ritmo creciente, sus pechos rebotando al compás, mientras Kanata aferraba sus caderas para ayudarla a profundizar cada embestida.
El placer se volvió abrumador. Marika aceleró, girando las caderas en movimientos circulares que lo hacían rozar puntos sensibles en su interior. Sus paredes internas se contraían alrededor de él con cada movimiento, exprimiéndolo deliciosamente. Kanata sintió el clímax acercarse; ella lo notó y se inclinó para besarlo con fiereza, sus lenguas entrelazadas mientras sus cuerpos chocaban una y otra vez. Finalmente, él se derramó dentro de ella en pulsos calientes y abundantes, llenándola por completo. Marika tembló violentamente, alcanzando su propio orgasmo con un grito ahogado contra su hombro, sus músculos internos apretándolo hasta la última gota.
Aún jadeantes, ella lo miró con ojos vidriosos y susurró: “¿Ves? El medidor puede estar roto… pero esto es real”. Kanata, confundido y extasiado, comprendió que detrás de esa fachada amable se escondía algo mucho más intenso y oscuro que un simple rechazo. El juego apenas comenzaba, y el contador quebrado prometía revelar verdades que cambiarían todo para siempre.




