Okane de Nani Demo Shitekureru Kohai Chan ga Sakushushiyou to Shita Senpai no Deka Chin ni wa Kara Sareru Made
Título: Hasta que la kohai que hacía cualquier cosa por dinero termina siendo completamente corregida por el enorme miembro del senpai al que pensaba explotar
En el instituto todos susurran lo mismo: hay una kohai preciosa que, si le das dinero, te deja hacer lo que quieras con su cuerpo. El protagonista, un senpai tímido y virgen, reunió valor una tarde, le entregó un sobre y perdió la virginidad en el aula de música. Desde entonces, la chica empezó a buscarlo casi todos los días. Siempre con la misma sonrisa traviesa: «Senpai, ¿hoy también después de clases? Te hago precio especial~».
Él sabe que ella lo ve como un cliente fácil, un idiota con cartera. Cada tarde lleva billetes y un condón, convencido de que algún día le va a enseñar quién manda de verdad.
Ese día llega.



📄 Información del Contenido:
📌 Título: Okane de Nani Demo Shitekureru Kohai Chan ga Sakushushiyou to Shita Senpai no Deka Chin ni wa Kara Sareru Made
✍️ Título alternativo: お金で何でもしてくれる後輩ちゃんが搾取しようとした先輩のデカチンにわからされるまで
📅 Estreno: 2025
🏷️ Categoría: 3D
🚫 Censura: Sí
⏳ Duración: 34 minutos
💾 Tamaño: 278 mbs
📁 Formato: MP4
📤 Uploader: Bunnygirl
🔐 Contraseña: colitahentai
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En el aula vacía, la kohai se quita la ropa interior con la misma indiferencia de siempre, se sienta en el escritorio y abre las piernas esperando un polvo rápido de cinco minutos. Pero cuando el senpai se baja los pantalones, ella se queda sin palabras: lo que sale es grueso, largo y palpita con una presencia que nunca había visto.
Primero intenta mantener la compostura, pero al primer empujón sus ojos se abren como platos. El segundo la hace jadear. Al tercero ya está temblando entera. El miembro del senpai la llena hasta el fondo, golpea lugares que ella ni sabía que existían y no le da tregua.
Pronto los gemidos de «date prisa, tengo que irme» se convierten en gritos ahogados. Sus piernas se aferran a la cintura de él sin que ella pueda controlarlo. Cada embestida la hace arquearse, saliva en la comisura de los labios, ojos en blanco. El condón queda olvidado en el suelo; él se hunde hasta el fondo una y otra vez, descargando dentro de ella sin parar mientras ella se retuerce en orgasmos que no terminan.
Al final está tirada sobre los pupitres, temblando, con el semen resbalando por sus muslos y la voz rota de tanto suplicar que no pare. Ya no queda ni rastro de la chica que solo quería sacarle dinero. Solo queda una kohai completamente rendida, adicta y dispuesta a hacer cualquier cosa (esta vez gratis) con tal de volver a sentir ese miembro que la destrozó de placer.




