Oni Chichi 2: Revenge
Kenichi observaba con una mezcla de anticipación y deseo contenido cómo sus tres hijas —Natsume, Akira y Fuyu— caminaban delante de él por la arena cálida de la playa al atardecer. El campamento de entrenamiento escolar había sido la excusa perfecta. El profesor enfermo les había dejado la responsabilidad de llevar a alguien responsable, y ellas, sin sospechar nada, lo habían elegido a él.
La cabaña que les asignaron era amplia pero aislada, rodeada de palmeras y el sonido constante de las olas. Esa primera noche, después de un día de ejercicios leves bajo el sol, el aire se sentía pesado. Kenichi preparó una cena ligera y sirvió bebidas frescas que, sin que ellas lo supieran, contenían un suave relajante que poco a poco les aflojó los músculos y les encendió la piel.
Natsume, la mayor, fue la primera en notar cómo su cuerpo respondía de forma extraña. Se recostó en el sofá de la sala principal, con las mejillas sonrojadas y la respiración entrecortada. Kenichi se acercó despacio, sentándose a su lado. Sus manos grandes y cálidas comenzaron a recorrerle los hombros, bajando lentamente por sus brazos hasta llegar a la curva de sus pechos. Ella suspiró, confundida pero incapaz de apartarse. Sus dedos expertos desabrocharon la blusa del bikini, dejando al descubierto su piel suave. Inclinó la cabeza y tomó uno de sus pezones endurecidos entre los labios, succionando con hambre mientras su otra mano descendía por el vientre plano hasta alcanzar la humedad creciente entre sus piernas.
Este es el orden de la serie completa:






📄 Información del Contenido:
📌 Título: Oni Chichi 2: Revenge
✍️ Título alternativo: 鬼父2 -REVENGE-
🎓 Estudio: PoRO
📅 Estreno: 29 de noviembre de 2013 al 28 de marzo de 2014
🏷️ Categoría: Hentai
🚫 Censura: Sí
💬 Subtítulos: Español
⏳ Duración: 28-30 minutos por capítulo
💾 Tamaño: 260 mbs
📁 Formato: MP4
📤 Uploader: Bunnygirl
🔐 Contraseña: colitahentai
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Akira y Fuyu observaban desde el otro lado de la habitación, sus cuerpos también afectados por la bebida. Akira, con el cabello largo y oscuro cayéndole sobre los hombros, intentó levantarse pero solo logró caer de rodillas. Kenichi se movió hacia ella sin soltar a Natsume del todo. Levantó a Akira con facilidad y la sentó sobre la mesa baja, abriéndole las piernas con gentileza firme. Su boca descendió directamente al centro de su feminidad, lamiendo con lengua experta los pliegues sensibles, saboreando su sabor dulce mientras ella gemía y se arqueaba.
Fuyu, la más joven de las tres, temblaba en el sillón. Kenichi la miró con ojos ardientes y se acercó. La tomó en brazos y la llevó hasta la cama grande de la habitación principal. Allí la depositó con cuidado y comenzó a besarla profundamente, sus lenguas enredándose mientras sus manos exploraban cada centímetro de su cuerpo delgado y suave. Sus dedos encontraron la entrada resbaladiza y la penetraron lentamente, curvándose para rozar ese punto interno que la hacía jadear contra su boca.
Pronto los cuatro estaban en la cama amplia. Kenichi se colocó encima de Natsume, empujando su miembro erecto y grueso dentro de ella con un movimiento profundo y continuo. Ella envolvió las piernas alrededor de su cintura, gimiendo mientras él entraba y salía con ritmo creciente, sus cuerpos chocando con sonidos húmedos y carnales. A su lado, Akira se subió sobre él cuando este se recostó, moviéndose arriba y abajo, sus caderas girando mientras sus paredes internas lo apretaban con fuerza.
Fuyu, no queriendo quedarse fuera, se arrodilló sobre el rostro de su padre, bajando su intimidad húmeda hasta que la lengua de Kenichi la devoró con avidez. Las tres hermanas gemían al unísono, sus cuerpos sudorosos entrelazados en una danza de placer prohibido. Kenichi cambiaba de posición constantemente: tomaba a una por detrás mientras besaba a otra, o las colocaba una al lado de la otra para penetrarlas alternadamente, sintiendo cómo cada una lo recibía con diferente intensidad.
El clímax llegó en oleadas. Natsume se contrajo alrededor de él primero, gritando su nombre mientras su orgasmo la recorría. Akira la siguió, sus uñas clavándose en la espalda de su padre. Fuyu, la última, tembló violentamente cuando él liberó su semilla caliente dentro de ella, llenándola por completo.
Aquella noche no fue la única. Durante los días siguientes del “entrenamiento”, Kenichi se aseguró de que cada momento a solas con sus hijas estuviera lleno de caricias intensas, besos profundos y uniones apasionadas bajo el sol, en la playa desierta o dentro de la cabaña. Las hermanas, atrapadas entre la confusión y el placer abrumador, terminaron entregándose por completo a los deseos de su padre, transformando el campamento en una escapada de lujuria sin límites.




