Oni Chichi: Re-birth
Airi Akizuki despertaba cada mañana con el cuerpo vibrando de placer profundo. Su padrastro, Kouzou Akizuki, se deslizaba sigilosamente hasta su habitación antes del amanecer. Mientras ella aún dormía, él la cubría con su peso cálido y firme. Sus manos grandes recorrían la piel suave de sus muslos, separándolos con delicadeza hasta que su miembro endurecido presionaba contra la entrada húmeda y ansiosa de ella. Entraba lento al principio, llenándola por completo, centímetro a centímetro, hasta que sus caderas se unían del todo. Airi gemía bajito en sueños, sus paredes internas apretándolo con fuerza mientras él comenzaba a moverse con ritmo constante y profundo. Cada embestida la inundaba de calor líquido, empujando hasta el fondo, rozando ese punto sensible que la hacía arquear la espalda sin despertar del todo. Cuando alcanzaba el clímax, su interior se contraía alrededor de él en oleadas intensas, recibiendo su semilla caliente y espesa que la dejaba rebosante, chorreando ligeramente entre sus piernas. Solo entonces abría los ojos, fresca, llena de energía y con una sonrisa satisfecha en los labios.
Este es el orden de la serie completa:





📄 Información del Contenido:
📌 Título: Oni Chichi: Re-birth
✍️ Títulos alternativos: Oni Chichi 3, 鬼父 Re-birth
🎓 Estudio: PoRO
📅 Estreno: 28 de abril 2011
🏷️ Categoría: Hentai
🚫 Censura: Sí
💬 Subtítulos: Español
⏳ Duración: 28 minutos
💾 Tamaño: 210 mbs
📁 Formato: MP4
📤 Uploader: Bunnygirl
🔐 Contraseña: colitahentai
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Era un día de verano fresco y luminoso cuando Kouzou llevó a Airi y a su amiga Sana Kuranaka al cine. La sala estaba oscura, el aire acondicionado refrescaba el ambiente y la película proyectaba luces cambiantes sobre sus rostros. Sana y Kouzou se durmieron pronto, sus respiraciones suaves y rítmicas. Airi se quedó sola, concentrada en la pantalla, hasta que sintió una presencia a su lado. Era uno de sus profesores del colegio, un hombre de mirada intensa que se había sentado discretamente en el asiento contiguo.
Sin decir una palabra, él deslizó su mano bajo la falda de ella, acariciando la piel desnuda de sus piernas. Airi se tensó, pero guardó silencio para no despertar a su padrastro. Los dedos del profesor subieron con habilidad, rozando los pliegues húmedos de su intimidad, separándolos suavemente y masajeando el centro sensible con círculos precisos. Ella mordió su labio inferior, conteniendo los gemidos mientras su cuerpo respondía traicionero, mojándose más con cada toque. Pronto él se inclinó, liberando su erección gruesa y caliente. La hizo girar ligeramente en el asiento, levantándole una pierna con cuidado para tener mejor acceso. Entró en ella de una sola vez, profundo y firme, estirándola por completo. Airi apretó los puños contra el asiento, su respiración agitada mientras él la penetraba con movimientos controlados pero intensos en la oscuridad. El sonido suave y húmedo de sus cuerpos uniéndose se mezclaba con la banda sonora de la película. Cada embestida la llenaba hasta el límite, rozando ese lugar interno que la hacía temblar. El placer crecía imparable; sus paredes internas lo apretaban con fuerza, succionándolo mientras olas de éxtasis la recorrían. Intentaba mantenerse quieta, pero pequeños gemidos escapaban de su garganta cuando él aceleraba, golpeando más profundo.
El profesor la tomó con más urgencia, sus caderas chocando contra las de ella en un ritmo que la llevaba al borde una y otra vez. Finalmente, Airi no pudo contenerse más: su cuerpo se sacudió en un orgasmo silencioso pero devastador, sus músculos internos contrayéndose alrededor de él en espasmos intensos. Él la siguió poco después, derramándose dentro de ella con chorros calientes y abundantes que la dejaron empapada, goteando por sus muslos. Sudorosa, temblorosa y satisfecha más allá de lo imaginable, Airi se quedó allí, respirando con dificultad mientras el hombre se retiraba discretamente, susurrando que volvería pronto.
Para su propio horror, Airi sintió un cosquilleo de anticipación recorriéndole el vientre. Miró de reojo a su padrastro dormido y a Sana, aún inconsciente, y se dio cuenta de que ya anhelaba el próximo encuentro en la oscuridad, el próximo momento en que ese placer prohibido la llenara de nuevo hasta desbordarla.




